La Bestia.
Por Desarraigo.
A todos los migrantes centroamericanos y suramericanos que se aventuran a cruzar la frontera sur hacia México.
El viento les arrebata el aroma
a caricias a besos de su hogar,
les despeina el alma sin misericordia
mientras que el ruido de la bestia
les envuelve las entrañas
en sueños de esperanza, en sueños negros…
La distancia es enorme
cada vez entre ellos y los otros,
duele el miedo y se entumece el cuerpo.
Es frío el abrigo entre fierros y viento
cual invierno crudo y húmedo,
como desierto seco o trópico salvaje
que se pega a la piel como si fuera
sanguijuela.
Piel que no es la misma, no es igual.
Cambia en una danza de color,
la danza que se baila en el tren del infierno.
Todos van ahí
con sus sueños a cuestas, acinerados.
Todos uno solo…Inmersos en sus recuerdos
rotas sus raíces, sangra el corazón....,
sangran sus entrañas.
¡Es la bestia quien les marca dentro!
Hierro contra hierro, es canción sin fin
con todos y con nadie.
Son ellos los… Muertos,
los desalojados, los desterrados,
los sin oportunidad, los despatriados.
Son sólo una aventura,
un momento, quizás un número:
Los 250 secuestrados, los 1000 vejados,
los 100 muertos…
Son ellos los que se aventuran.
En sus tierras les han quitado hasta sus sueños
pero la bestia, también les roba.
Triste, no es el paraíso, están solos,
sienten la brisa del Río Usumacinta
como si fuera bienvenida al dolor
pero aún así, arriesgan su vida en el tren,
en esa bestia, de ultraje y de muerte.
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