domingo, 19 de junio de 2011

SOBRE LA CURVATURA DEL TIEMPO

por Papoula

Un paso es un molino de viento. Un ajuste redondo

en la rueda de Samsara o largo de doble vía

Péndulo.

Va y viene y así sucesivamente

un número indeterminado de pasos hasta llegar

a Saint-Sulpice,

el frío calando la carne torturando las orejas ciñendo

mi cuerpo al tuyo hasta cruzar para morir

en esa gloria:

—París,

burbuja en el tiempo—

Tú y yo solos desbordados

a un tiempo

como arroyos luminosos

y digo tu nombre

en esa calle que tiene tu nombre

en su centro turbio,

en la curvatura imborrable del tiempo que te abre a deshoras

el don de los relámpagos.

Con algo de niño sobrevives al vértigo de fuego

vienes del agua,

de la interminable fila de cangrejos que rasguñan la arena y vivos

se entierran.

Eres tú quién duerme con una bocanada de niebla

porque una rosa murmura.

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