SOBRE LA CURVATURA DEL TIEMPO
por Papoula
Un paso es un molino de viento. Un ajuste redondo
en la rueda de Samsara o largo de doble vía
Péndulo.
Va y viene y así sucesivamente
un número indeterminado de pasos hasta llegar
a Saint-Sulpice,
el frío calando la carne torturando las orejas ciñendo
mi cuerpo al tuyo hasta cruzar para morir
en esa gloria:
—París,
burbuja en el tiempo—
Tú y yo solos desbordados
a un tiempo
como arroyos luminosos
y digo tu nombre
en esa calle que tiene tu nombre
en su centro turbio,
en la curvatura imborrable del tiempo que te abre a deshoras
el don de los relámpagos.
Con algo de niño sobrevives al vértigo de fuego
vienes del agua,
de la interminable fila de cangrejos que rasguñan la arena y vivos
se entierran.
Eres tú quién duerme con una bocanada de niebla
porque una rosa murmura.
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