Ya de esto hace casi tres meses
por Api.
"Transportes Generales del Norte; diga usted". "Necesito un flete fuera de la ciudad". "¿Dónde hay que recogerlo?" "Granados 47, Lomas" "¿A dónde se va a llevar?" "A Guadalajara, Barlovento 2624". "¿Qué es lo que se va a llevar?". "Un hoyo más o menos grande; como de dos por dos, por dos cincuenta metros de altura". "¿Cuánto pesa más o menos?". "Muy poco, casi nada; es nomás un hoyo". "De todos modos le mandaré un camión grande... es por el volumen". "¿Cuánto me va a costar?". "Le cobraremos veinte mil pesos". "De acuerdo ¿Pueden recogerlo mañana a las ocho de la mañana?". "Sí, allá estaremos".
El camión llegó puntual. El chofer y los macheteros cargaron el hoyo con cuidado y sin mayor dificultad.
−¿No lo amarran? −pregunté.
−No, no es necesario, cabe exacto en la caja.
−¿Pero no se resbalará en la subida?
−No, va detenido por la redila de atrás.
El viaje empezó bien. Yo le temía a la calle de la esquina y fui hasta ella. Sucedió lo que sospechaba: al ir subiendo por el empedrado el camión se zangoloteó mucho y en una de ésas, el hoyo rompió la redila y se salió por la parte de atrás.
No fue eso todo lo malo, sino que para volver a cargarlo, el camión se echó en reversa y como el piso estaba mojado, patinó y se cayó en el hoyo.
Y ahí en verdad empezó el problema, porque debiendo ser yo el que reclamara, la compañía me culpó que porque la carga era peligrosa y fuimos a la delegación, donde se armó un lío.
Total que el juez nos puso a cada cual una multa: a ellos por causar tanto trastorno en la vía pública y a mí, porque el hoyo quedó ahí a media calle. Y ahora como no hay presupuesto para nada, pues se quedó el camión dentro del hoyo.
Ya de esto hace casi tres meses.
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